Y la noche embutida en la obscuridad misma, entre soledad y memorias, recuerdo haber sido víctima de hombres cuyas necesidades de afecto se basaban en medida directamente proporcional a los de detalles "caballerosos" que se empeñaban en hacerle a esta loca, y de todo ello pudieron resultar poemas, canciones, comidas, dibujos, ternura, dedicación, y en el peor de los casos unas insignificantes y burdas flores. Pese a las flores, de todo lo anterior no me arrepiento, pues esta loca a su manera a sabido llevarles algo desconocido que despertó en ellos una mínima parte incluso para ellos, antes desconocida.
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