"EL NACIMIENTO Y LA MUERTE NO SON DOS ESTADOS DISTINTOS, SINO DOS ASPECTOS DEL MISMO ESTADO." GANDHI.



miércoles, 15 de junio de 2011

La señora de los higos

Aquella señora que carecía de ojos y de hijos, que comía higos, que gritaba a aullidos, que soñaba que cantaba que juraba y añoraba tener hijos, no conocía el sentido de ser mujer sin ser madre hasta que un día descubrió que tenía manos para comer o matar gusanos y lo que hiciera con ellas sería la diferencia de sus actos pero nada podía cambiar el hecho de que eran sus manos, así decidió seguir comiendo higos y se dejó de preocupar por los hijos, y vio con sus propios ojos ficticios que no tenía que ver ningún mundo para comprender que era una mujer completa. La ciega se aferró a la vida y se convirtió en señora, en vieja, y cuando la muerte la halló, la encontró feliz, y la muerte confundida le preguntó sobre su vida, y la mujer le sonrió, no le contestó, y la muerte se asustó, una mujer sin hijos, ciega y sin esposo, como podría sonreír, como podría pensar si quiera en sonreír? Y la ciega comiendo sus higos le tomó de la mano y la llevó al jardín, y compartiéndole un higo la invitó a seguir, la muerte sintió los orificios por donde alguna vez le salieron lágrimas, y le apretó la mano a la ciega, y esta le dijo: no tengas miedo. La muerte la miró a los huecos donde antes estaban los ojos, y la ciega le dijo: ahí donde quedaron tus lágrimas quedaron mis ojos, y sin ver ni llorar qué más podemos sentir? la muerte la besó en los labios y la dejó dormir. La ciega lo sabía, la muerte la envidiaba, la envidiaba por morir. 

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