Hay cosas que son cosas así nada más. El baúl es el baúl, el armario es el armario, y no tienen ni dos nombres, ni algo que les sobra, y me pregunto, si yo sólo soy yo, y Celia sólo es Celia, por qué coños hay tanta complicación?
La verdadera cuestión no está en que soy un ser humano, ni un ser pensante, sino que sigo siendo un ser idiota que comete errores, y muy probablemente los mismo errores de siempre. Pero para alivinar la carga de la estupidez que nos comprende a cada uno, por la bendita causa o razón que sea, tenemos el humor, y ese humor imbécil en ocaciones, es el mejor remedio para nuestro afán de ser pendejos.
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