Click, click, click click, estaba tecleando otra vez.
Hacía ya más de un año que no se atrevía a tocar las teclas de ninguna máquina, y mucho menos de ese teclado viejo.
Después de teclear cuatro letras, A, G, O, T, deslizó la mano por el escritorio para luego tocar con el pulgar el polvo de los otros cuatro dedos.
Por fin se sentó en la silla roja, al frente del ordenador, presionó el botón de encendido y luego, dudoso, bajó la pantalla del mismo, tomó un trago de té de jengibre, levantó la pantalla y comenzó.
Estaba por cumplir diecisiete años. Susana aun tenía miedo de Roberto, la había intentado asfixiar hacía dos semanas, pero ella todavía sentía la presión de las manos de él en el cuello de ella.
-Te ha llamado?
- No, mamá cortó la línea y me quitó el celular, dice que no podré conectarme a Internet ni usar cel hasta que haya pasado un buen rato
- Cómo le vas a hacer?
-No sé, ni si quiera he visto las noticias. Qué dicen?
-Pues que el tipo está loco!..es un pendejo- dice Alondra exaltada.
Susana no dice nada, mira a la ventana y escucha los balbuceos de Alondra. Hace ya mucho tiempo que se siente vacía, no es que su ex novio haya querido matarla, ya antes de eso, todo estaba mal. Todos los días desde hace dos años pensaba cuál era la mejor forma de suicidarse, y no era que estuviera falta de valor, si no que, tenía que llegar el momento, el momento preciso para poder hacer algo más que una muerte.
Susana sabía que sus extraños pasatiempos y su necrofilia venían desde que ella tenía memoria, y entre sus ratos de ocio hablaba con ella misma para tratar de convencerse que en realidad valía la pena vivir, pero nunca lograba estar satisfecha.
Casualmente, o causalmente, Alondra compartía varios de esos raros hábitos con Susana. Juntas imaginaban morir en un accidente automovilístico cuanto tuvieran 30 años, o hablaban más sobre gente muerta que sobre gente viva. Su amistad había sido duradera aun cuando ambas tenían ese carácter chocante y bravucón, como ellas lo llamaban, por ser las hijas menores de sus familias, solo dejaron de hablarse durante seis meses, cuando Roberto comenzó a salir con Susana.
Roberto por el contrario de lo que todos pudieran imaginar, no era un chico arrogante y prepotente, por el contrario, era un chico buen estudiante, bien parecido y bastante inteligente.Todo ello posiblemente fue lo que cautivo a Susana, quien tuvo que aprender por el peor de los lados, que todos tenemos un lado peor. Iban en la misma escuela, en el mismo salón, esto le daba todas las oportunidades para mantener vigilada a Susana, actividad que Alondra desaprobaba y por la que encaraba a Roberto. En un principio la relación entre Susana y él se sentía frívola, pero con el tiempo ella pretendía que lo quería para pasar como una chica igual a las demás, pero jamás sintió nada por él. Roberto tampoco sentía nada por aquella chica desarreglada, pero intentaba presumir ante los demás como era el conquistar una chica linda, y ella a pesar de sus cabellos largos y desbalagados, era altamente catalogada como una de las chicas admirables de la escuela. Pero eso fue solo en un principio, al poco tiempo de conocerla Roberto comenzó a ver algo que nunca había visto, la esencia de Susana, por primera vez notó el aroma que despedía de un cuerpo femenino que no era el de su madre. Susana lo hizo estar en vela semanas completas, Susana lo hizo contenerse de fumar cigarros y tomar alcohol, Susana lo hizo querer ir más allá, donde solo pocos saben lo que está después del amor.
Susana tenía prohibido hablar con cualquier de sus compañeros, incluso para sus trabajos de equipo, Susana, no podía salir con nadie de sus amigas si no tenía consentimiento de Roberto, Susana no sabía por qué, por qué incluso cuando no sentía una sola gota de cariño por Roberto, lo admiraba, y en esto incurría que ella lo dejaba hacer todo lo que él quisiera con ella, incluso haberla matado.
Susana no se defendió, cuando el intentó asfixiarla ella puso por impulso sus manos contra los hombros de él, y al percatarse de esto las bajó inmediatamente, Susana no gritó, no pataleó, pudo morir ahí mismo, solo porque la vida y ese hombre delante de ella así lo decidían. Hazael, un compañero de clase entró al salón y sin dudar un instante le lanzó un golpe directo al ojo derecho de Roberto. Susana se resbaló al piso, y con el rostro casi azul intentaba recuperar el aire. Hazael la volteó a ver.
-Estás bien? -Preguntó Hazael
Susana asintió.
Hazael se lanzó sobre Roberto de nuevo y lo acorraló a golpes.
Susana no habló en una semana, Roberto fue expulsado de la escuela y enviado a una escuela privada donde recibiría ayuda psicológica. Ella en verdad no estaba asustada, estaba deseosa de entrar en aquella misteriosa fase de su vida donde estaba segura que se acercaba su muerte.
Todos pensaban lo pobre y sola, triste y desolada que se sentía Susana, pero ella solo se sentía más y más feliz por el cercano encuentro de su muerte. Divagaba a todas horas mirando a la ventana que daba al patio de la escuela, divagaba en su cuaderno escribiendo historias de suicidios y asesinatos, divagaba con el aire de quien está loco y siente orgullo de ello. Jamás, jamás podría alguien saber que es lo que en verdad Susana sentía.
Nunca volvió a pronunciar el nombre de Roberto. Aunque solo un mes después el se apreció frente a ella mientras caminaba a su casa.
-Susana, mírame- tú sabes que no estoy loco
-Sí, lo sé- le dice ella mientras le acaricia el rostro-el problema es que yo sí.
-Susana, perdóname, sabes que no quería lastimarte.
Susana lo ignora y siguen caminando, pero después de unos minutos se detiene.
- Creo que es mejor que te vayas, la policía ha estado rondando la casa y si te ven te meterán a la carcel.
- Qué les djiste de mí?
- Nada, ni una palabra.
- Esa es mi chica-le dice mientras le da un beso en la frente.
-Vendré a buscarte después
- No vuelvas, y no soy tu chica
- No entiendo
- Si entiendes, no te hagas pendejo, te dije que no vuelvas y no vuelves
-Qué me tratas de decir Susa?
- Pues parece que sí, eres un pendejo.
- Quién te crees que eres para hablarme así?
- Pues yo creo que más lista que tú, porque aquí el pendejo que no entiende, eres tú.
La toma de los hombros y la empuja contra el coche aparcado junto a la acera.
- Qué mierda te metieron en la cabeza?
- Aquí la única mierda eres tú, mira que ni si quiera eres bueno para acabar lo que comienzas, si no te vas, ahora mismo entro a esa casa y digo que llamen a la policía. Voy a contar hasta tres, uno, dos, tres. Susana corre hacia la casa, al voltear ve que Roberto se ha ido corriendo y le grita, te lo dije marica, marica!
Susana no sabía por qué disfrutaba tanto de hacer sentir a Roberto como un incompetente aunque no le guardaba rencor, pero había algo en la locura de ese chico que la hacía entenderlo y al mismo tiempo aborrecerlo.
Alondra le toma la mano a Susana mientras Susana se limpia los mocos y las lágrimas.
-Qué mierda se supone que yo haga aquí en esa casa?, de qué sirve la biblioteca donde nunca estudio, donde solo hay ñoñadas de enciclopedias.
- Mira, me prestaron esto- le dice Alondra extendiendo su brazo para enseñarle un videocassette.
- qué es eso?
- un VHS, me la prestó Manuel
- Necromantik
- dice que se cogen a un muerto
- nunca he visto una peli en VHS, pero si he visto videos de gente que coge muertos
- yuck!
- Alondra, nunca has pensado en tener sexo con un muerto?
- No!
- Y si tu estuvieras muerta?
- mmm no lo había pensado, pero así tal vez sí
- Cómo te gustaría morir?
- Creo que me cortaría las venas, me gustaría ver mi propia sangre.
La puerta se abre rápidamente, Susana no logra esconder el cassette y como puede lo tapa con su mano.'
-Alondra no puede estar acá, ya lo sabes, solo un rato.
- Si ya vienen por ella
Alondra asiente, y la madre de Susana cierra la puerta.
-No entiendo por qué no puedes estar acá
- Tienen miedo de qué me robe algo
- La que vende todo en ebay soy yo y ni se dan cuenta, creen que es mi hermano
Alondra ríe y se levanta, toma su mochila del piso, se desata los cordones del zapato derecho y los anuda con más fuerza.
-Odio estas cosas agudas
- Los amarras muy fuerte
- Siempre se aflojan y con mis pies flacos parece que traigo unos dos tallas más grandes
- Mañana hay que ir a la biblioteca del centro y ahí nos escapamos al Shisha, tengo ganas de fumar algo decente
- A qué hora?
- A las seis,y no lleves esos zapatos
- Claro que no!
Alondra le da un beso a Susana y sale. Unos segundo regresa.
- Y? tú no me dirás cómo quieres morir?
- aun no lo decido
- Me dirás cuando lo sepas?
- Obviamente
Ambas sonríen.
Susana baja al comedor, sus padres y su hermano comen del puré y del pavo que hizo su madre.
- No tengo hambre
- Come algo- le dice su madre
- Si no tiene hambre que no coma
- A qué hora comiste?
- Recién, hace como dos horas
- Ves? cómo va a tener hambre?
- Como un poco, te sirvo pavo?
Susana mueve la cabeza.
- Por eso estás toda flaca, nunca comes
- No empieces Javier
- Ay Javi, te dicen el gordo
El padre se ríe.
Susana se levanta y se lleva su plato.
- Voy a cenar en mi cuarto, tengo que estudiar- dice mientras da una cucharada al plato- mmm sí está rico.
- Te lo dije -dice su madre
Susana se sienta en el piso saca la película VHS que había dejado bajo la cama, y luego va a tirar todo el plato de comida en el excusado.
-Me trajiste?
Claro- le dice Alondra
Ambas se sienta a comer el almuerzo de Alondra.
- Ya lo pensé- creo que quiero morir ahorcada.
- qué?, eso dura mucho tiempo
- Sí, esa idea me agrada, por qué la muerte tiene que durar poco?
CONTINUARÄ
No hay comentarios:
Publicar un comentario