No sentir los brazos, no sentir el cuerpo roto, ya no sentir. Una penumbra que no deja ver las mutilaciones, mutilaciones ficticias que crea la mente, la misma mente que crea a dios, que me hace creer que dios puede ayudarme, ayudarnos.
Dejar caer el pensamiento para inundarme, pensar en todo lo que no existe y creer que es mio, creer que soy dios, creer que estoy muerta, creerme de veras que soy yo. Ya no pensar en el aquí.
Y sin darme cuenta se me olvidan las mutilaciones, se me olvida dios, se me olvida el cuerpo roto, y los brazos, y me concentro en las manos que escriben, y en el cuerpo a mi lado que yace muerto.
Me olvido de que estoy muerta, me olvido de que soy dios, me olvido de que creo que inventé a dios, me olvido de que me inundo, me olvido de los pensamientos, me olvido de las doce cincuenta y seis, me olvido de todos. Me olvido de mí.
Y ahi estoy con el arma en la mano, con los labios pintados, pensando si yo lo maté a él o él a mí.
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