"EL NACIMIENTO Y LA MUERTE NO SON DOS ESTADOS DISTINTOS, SINO DOS ASPECTOS DEL MISMO ESTADO." GANDHI.



lunes, 30 de abril de 2012

Una veinticinco, tres cuarenta y dos, cinco trece, doce con treita y cinco minutos, dos de la mañana.
Un zumbido, un pensamiento sin forma, vueltas, otra vez el mismo lugar, otra vez el reloj avanza inexplicablemente en un tiempo paralelo que corre a toda prisa hacia atrás. 
El estómago se retuerce, el ladrido del perro se vuelve consecutivo e imparable, la luz logra colarse por los hilos que forman la cortina. Los ojos cerrados se iluminan de la luz ficticia que hay afuera en algún lugar.
Puedo escuchar tragar mi propia saliva, puedo escuchar el ruido de mis dientes y el sonido de mi boca cuando trato de relajar la mandíbula.
Otra vez los perros, dicéndose no sé cuántas cosas, otra vez las entrañas, las tripas, los intestinos, retorciéndose, añorando otra hora.
Otra vez los ojos que se cierra y abren  despiertos, cerrados para no ver la luz, abiertos porque no pueden ver negro.
Otra vez la oscuridad que no llega, y otra vez la una veinticinco y de regreso a esta incongruente dimensión.
Caigo en la cama para despertar  ver que son las dos, que la realidad paralela no se ha ido ni se irá, a la mañana siguiente me levantaré con ella a cuestas y conviviré con ella durante todo el día, a toda hora, sin que me de cuenta. Y nunca sabré si estoy soñando, viviendo o soñando despierta.

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