Vengo a decirles lo que dice la locura, decirles el silencio, a decirles lo que se grita diario, vengo a decir lo que callan los cláxsones de la histeria de la hora pico, vengo a suspirar por el zumbido del eco de la música apagada en los bares a las seis de la mañana, vengo a decir la locura gritándola como la grita la ola que revuelca la arena, a susurros, sacudiendo los pensamientos de cada cual, con su insignificancia peculiar, he de decirles todo eso que ya saben y los tienen debajo de las entrañas; la verdad.
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