En cada ciudad de cada país hay señoras y jovencitas que trabajan con el amor como si fuese una maquila, algunas conocidas, otras desconocidas, algunas con sobre nombres exóticos o de florecillas. Y cuando digo que son mujeres que trabajan el amor así es, aunque parezcan todo lo contrario, aunque se dediquen a los placeres mundanos, son las terapeutas del amor, y en sus entrepiernas se derrama la sangre y el júbilo de los anhelos, de las desilusiones, de las pasiones prohibidas, de las vueltas del destino, del lado oscuro del corazón que nadie cobija, ellas, y sólo ellas lo cobijan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario