Te aconsejo que hurgues por debajo de mis ropas, pues puede que encuentres a una princesa, o a una plebeya con perfil de Diosa. Pero también, debo decirte, que puede suceder que encuentres a esta simple mujer sin raza ni rostros, y que si miras bien, y te atreves también a quitarle la piel, te encuentres con un ser de otra dimensión, y si estás dispuesto, tal vez podamos compartir el universo, exquisito de placeres, de seducciones, rico de ti y de mí, rico de orgasmos unidos con el universo, y ajeno de la banalidad mundana que acecha cada día.
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